viernes, 4 de junio de 2010

Inocente palomita!...

Foto 1 -Se vende bara por 2.5 MDD...

Foto 2 -El Centauro en 1914

Foto 3 -Montura estilo villista, 1940

LA CORNADA

Por Renecio del Rincón t.


Un exceso de confianza mata a los hombres.

Y embaraza a las mujeres...

-Anónimo


La montura de Pancho Villa

Apenas el sábado pasado, Verónica Sánchez publica en Mural una nota sobre lo que un sitio web denomina ‘la última silla de montar de Pancho Villa’ (foto 1, circa ¡1860-1890!, dicen…), misma que está a la venta por meros 2 y medio millones de dólares, por si algún sayulense admirador del héroe le entra al toro… La pieza es desde luego inapreciable desde el ángulo de su manufactura -‘hecha a mano’ dice el reportaje cuando absolutamente TODAS las monturas son así trabajadas- con notable trabajo de platería, fustería por Joaquín Rodríguez de la ciudad de México y talabartería por Alberto Márquez de Tulancingo, Hidalgo. Para el conocedor destaca el hecho de que no obstante ser, obviamente, una lujosísima silla de parada con enormes ‘cantinas’ o alforjas ricamente ornamentadas, ostenta incongruentemente arzones (anchas tiras de vaqueta que sostienen los estribos) típicos para la suerte charra del coleadero y que son bastante incómodos para una monta normal pues carecen de la solapa que protege las piernas del jinete del sudor de la cabalgadura. Y en el caso particular que nos ocupa, doblemente incongruentes e incómodos pues dichas tiras están instaladas AL REVÉS de lo usual y práctico, dejando un peligroso y filoso borde que seguramente herirá las piernas del osado jinete que la use por un rato…


Nos dice el vendedor que esta presunta ‘última’ propiedad del Centauro del Norte fue obsequiada por una de sus tantas viudas al director de cine Howard Hawks en 1931 durante la filmación en México de la cinta “Viva Villa”, hecho que no discutimos, aunque si es de destacarse que por el particular diseño del fuste en teja y cabeza o pomo (ese tipo de fuste es lo que se adquiría localmente en los años 50 en Tamazula, Colima, o Coahuayana), es dudoso que sea ésta la pieza del obsequio a Hawks, misma que sufrió una serie de peripecias hollywoodescas que hacen pensar en su desaparición. Existe un particular estilo de monturas conocido precisamente como ‘villista’ inspirado en las que estuvieron en boga en las primeras decenas del siglo XX, ver cabeza de silla y estribos en foto 2, y que está representado en la moderna montura de la foto 3, hecha en la Talabartería La Regional, con fuste ‘villista’ recubierto de piel por La Herencia de San Miguel el Alto, Jalisco, y chapetones de hierro café con incrustaciones de plata por Antonio Báez, de Amozoc, Puebla; y desde luego con arzones de solapa o volado y estribos ‘de tapadera’, esenciales para transitar en monte bajo y chaparrales, donde una humilde e intrusa rama de huizache puede desmontar al jinete más pintado…


Al navegar por la red en el tema, es sorprendente el interés de los gringos en los estados limítrofes con México por Pancho Villa y sus reliquias, casi culto, donde andan flotando docenas de monturas con ese origen; manía que es explicable por las ‘hazañas’ del interfecto en la región y la costumbre de la época ejemplificada por el hecho comprobado de que el joven teniente George S. Patton (famoso luego en la Segunda Guerra Mundial), participante en la ‘expedición punitiva’ de Pershing en 1916, envió como trofeo a su padre una montura y la espada del oficial villista Julio Cárdenas, muerto por su mano en esa coyuntura. Anotamos aquí un hallazgo histórico en relación a la profanación de la tumba de Villa: Hay indicios que ésta fue perpetrada por miembros de la sociedad secreta “Skull & Bones” de la Universidad de Yale, que también robaron la cabeza del indio Jerónimo; sociedad que cuenta entre sus ilustres miembros a varias generaciones de la familia tejana Bush, al político John Kerry y al asesor económico de Obama, Austan Golsbee… ¡Inocente palomita, Verónica, que te dejaste engañar!, sabiendo que en este mundo -y especialmente en Internet- no todo lo que relumbra es oro…


Y, para endulzarnos la amarga píldora: En la cantina llamada Los Placeres de Calvino, le dice Afrodisio Pitongo a una linda chica: !Hermosas piernas! A qué horas abren?...

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