viernes, 19 de marzo de 2010

A cada quién lo suyo

Represión en Cuba, 2010. Por qué allá sí? ...

Represión en Tlatelolco, 1968. Y aquí no!...

LA CORNADA

Por Renecio del Rincón t.


“El pueblo que no ama la verdad es el esclavo natural de todos los malvados”…

-Nicolás Maquiavelo

Las cosas en su lugar


En el marco de la Conferencia Técnica Internacional sobre Biotecnologías Agrícolas en los Países en Desarrollo ¡puf!, -vaya con el nombrecito…- celebrada recientemente en México, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) urge y exige a esos países la aplicación del recurso transgénico a sus explotaciones agrícolas de cualquier tamaño, so pena de caer en las garras del hambre, que ya subyuga a tantos países de Asia y África. Y esto nada menos que en boca de su Director General Adjunto, Modibo Traore, ante la sorpresa y desconcierto de aquellas organizaciones dizque ecologistas (la FAO siempre fue ‘cuatita’) que con mentiras y aspavientos de falsa apariencia protectora a la salud de consumidores y de defensa a la biodiversidad, le han declarado una guerra ideológica, más que ecológica, a las empresas transnacionales que han investigado y puesto en práctica la manipulación genética de especies agrícolas tendientes a mejorar sus rendimientos, empresas motejadas de imperialistas como la Monsanto y Pioneer en el ramo de semillas mejoradas.


La imputación sobre la supuesta toxicidad del producto para el humano, es tan infantil que sólo risa provoca y, para desactivar el falaz argumento del inmenso peligro a las variedades criollas por la siembra de transgénicos, INIFAP pone las cosas en su lugar: proyecta para Tepatitlán un Centro Nacional de Recursos Genéticos que será el encargado de proteger más de 500 mil especímenes criollos de maíz, frijol y otros. Desde luego que los presuntos Verdes autóctonos saltaron de inmediato confeccionando actos, discursos, mantas de protesta y toda la parafernalia demagógica usual en estas situaciones, incluida la farsa de una elotada a las puertas de la sede de la conferencia. Ni se recataron en lo más mínimo con absurdos como los de esta manta: “No hace falta producir más alimento. El hambre es un problema de distribución de la comida”… Norman Borlaug se da de chacamotas en su tumba….

El poder del ‘periodicazo’

No hace muchos días, Mural publicó el reportaje sobre una humilde vivienda en Guadalajara, beneficiada al inicio de la presente gubernatura con un programa de instalación gratuita de pisos, cuando apareció el gobernador Emilio enfundado en una playera de las Chivas y tripulando una pala, obviamente con fines publicitarios. En el reportaje de marras, se le reprocha haber dejado inconclusos los pisos de la susodicha casita. Después resultó que el terregal fotografiado y reportado en la queja, correspondía más bien a una ampliación a la casa original… No obstante ello, al parecer, lograron por segunda vez el apoyo gubernamental. ¡El miedo no anda en burro! Y además, son tan sólo fondos públicos que bien pueden ser generosamente distribuidos, cual volantes, a tontas que no van al cielo, santuarios y espectáculos populares, ni que decir de taparle los hocicos a los medios. Sale sobrando la reflexión de que si los humildes propietarios tuvieron para realizar una ampliación, ¿cómo es que no tienen para el piso?


Pues bien, a lo anterior se suma otro simpático reportaje, también en Mural, de Elenita Sánchez el 07/03/10, procedente de Torreón, Coahuila, donde asevera que el no menos caritativo gobernador de aquella entidad entregó hace dos meses una vivienda al pepenador Cresencio y a su esposa, que tienen seis años viviendo bajo un puente citadino tan sólo cubiertos con una manta plástica que guarece la precaria cama y otras escasas pertenencias. Lamentablemente y a pesar de ya tener las llaves de la nueva morada, Cresencio no la ocupa todavía ¡por no tener para pagar la mudanza! “Ni modo que me lleve todo esto en el triciclo… Me dijo el gobernador que me iban a ayudar, pero todavía nada”… Declaró, con una sonrisa, el atenido pepenador. Es de esperarse que le envíen cuanto antes una mudanza gratuita para que, finalmente, estrene su hogar, dulce hogar. Por si alguien dudara hasta dónde castra y anula el malentendido paternalismo oficial a nuestro comodino y abusivo pueblo… Al hambriento se le enseña a pescar, no se le regala el pescado. Punto.


Y, para endulzarnos la amarga píldora: El señor de la casa le da una lista a la cocinera. “Mi suegra viene a pasar aquí unos días –le dice-. En esa lista anoté sus platillos favoritos. Si hace usted cualquiera de ellos, la despediré”...

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